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2011

!QUE GRANDEZA¡

Cuando la existencia nos pone al frente, no obstáculos sino interrogantes que nos preguntan: ¿qué camino seguir?, nos detenemos por un instante y sin mediar palabra, salimos raudos como una flecha. Pero que bueno es que en este planeta todavía existan flechas lanzadas al espacio en busca de poner un ideal en el punto exacto, en lo más sensible del ser humano "la indefensión", y sí, existen personas exentas de prejuicios y acoso por la rutina de las sociedades de consumo que ayudan a mitigar esta limitación del ser humano, no queda más que admirarlas y reconocer lo que en silencio hacen por una multitud sedienta de satisfacciones, que llevan tranquilidad y gozo a tantos desprotegidos.

Saber que en Colombia ocurren cosas maravillosas a espaldas de quienes están llamados a satisfacer las necesidades de los desprotegidos de manera altruista, sincera y con un inmenso amor por el ser humano, es grandioso, el saber que comparten todas sus energías por ese "otro yo", del que ellos saben, es una representación de ellos mismos, es decir, nosotros, sin distingos, sin diferencias, son la imagen y semejanza de Dios. Cuántos los ignoramos sin preocuparnos siquiera por preguntar, por qué, cómo y para qué lo hacen?; que maravillosa labor Dr. José William Sánchez Sánchez, la que adelanta usted junto a un ejército de voluntarios al frente de la población carcelaria de Colombia, la felicidad de su Sra. madre recordando el origen de su iniciativa como director de la cárcel de Neiva, muestran a la luz lo que significa tan loable labor y harán que personas ajenas a lo que usted pretende, engrosen las filas de tan extraordinaria tarea social.

La radiografía que usted y los miembros de la Fundación "ONG" Población Carcelaria de Colombia, presentaron en días pasados sobre los padecimientos a que son sometidos los presos y sus familias en Colombia es una vergüenza para el Estado colombiano que debería llamar la atención de la comunidad internacional. Las cárceles en Colombia se han convertido en una verdadera tortura, no sólo para quien cumple o espera una condena, sino para todo su núcleo familiar.

Pero tenga en cuenta Dr. José William, que el Creador no deja solos a quienes construyen con Él, el edificio de la humanidad, sedienta de caridad, amor, compasión y entrega total. ¡Adelante!

Que Dios nos bendiga por siempre.



Antonio María Rojas Castillo