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2011

SOMOS LA SEMILLA DE DIOS

Me siento frente al PC sin saber si quiera que voy a escribir, suele suceder cuando no estamos preparados para anticiparnos a lo que va a suceder mas tarde, pero créanme que es esto precisamente lo que hace que la vida sea interesante, no preocuparnos por lo que pasará "mas ratico", somos seres en evolución y, por tanto en movimiento, giramos alrededor de nuestro propio ser sin que haya una línea que nos delimite el sendero, sencillamente la vida es así, fluye sin ningún esfuerzo, es su razón de ser, es su naturaleza intrínseca.

Cuando dejamos que las cosas sigan su curso sin forzarlas nos damos cuenta que la vida es mas liviana, mas suave, mas ligera y esto es emocionante, porque por primera vez sentimos que viajamos con la divinidad, con la energía que nos da el aliento, con la creación misma, entonces me pregunto nuevamente: para qué preocuparnos si Dios vive en nosotros, somos su esencia, somos uno con Él, vaya, vaya; la vida es una aventura, la vida es un éxtasis, no la compliquemos, disfrutémosla, gocémosla, dancemos con ella … porque el baile es eterno. ¿Qué rico verdad?

Qué fuera del hombre si no tuviera un reposo donde descansar sus aflicciones, tristezas y angustias, todo su mundo sería un caos y una desesperanza, no tendría motivos para seguir recorriendo y construyendo su experiencia de vida, se preguntaría en cada momento: ¿para qué vivir?, ¿Por qué mi existencia no tiene sentido?; y entonces solo quienes se hacen estos cuestionamientos podrían obrar con suficiente claridad para descubrir quiénes son y qué quieren ser realmente, solo así descubrirán que sus vidas tienen sentido y por consiguiente será la voz de la conciencia la compañera de viaje que les indicará, no el camino correcto o incorrecto, malo o bueno, sino, lo que deben ser realmente, que sencillamente es lo que hacemos en cada instante de nuestra vida, todo absolutamente todo nos hace crecer y nos ayuda a construir el edificio que un día iniciaran nuestros padres, cuando en un éxtasis de amor profundo engendraron la semilla de la vida, la semilla de la evolución, la semilla de la creación, la semilla de Dios; nuestra única razón de ser.

Que Dios nos bendiga por siempre.



Antonio María Rojas Castillo